TrangerThings, nuestra oportunidad.

No estamos aprovechando el momento.

Nos quejamos de ver a nuestra juventud atada a un teléfono móvil, viviendo en vidas de otros su propia vida y dejándose en autofotos y caras impostadas su personalidad. Nos quejamos de que nuestros jóvenes no vivan aquellas aventuras que a nosotros nos llenaban el corazón de palpitaciones, de sueños y de vivencias que hoy (lo queramos admitir o no) reconocemos como parte de ese cincel que labró nuestra forma de ser, de ver el mundo y de relacionarnos con los demás.

Y no nos damos cuenta de que en ese espiral de horas muertas frente a la pantalla hay escondida una pequeña luz, una pincelada que dibuja una esperanza y quien sabe si fabrica un espejo en el puedan reflejarse. Ese escalón para pasarles a un nuevo nivel de comprensión sobre nuestro pasado y pasión se llama Stanger Things.

Posiblemente muchos de vosotros la halláis visto o por lo menos escuchado en la voz de esos quinceañeros que nos rodean.

De aquellos tiempos de aventuras y relatos que nosotros mismos escribimos, esta serie guarda algo que deberíamos usar para, como he dicho, acercarles a este maravilloso mundo de la radio ya que en los sucesivos capítulos que se han ido publicando (y van ya tres temporadas) sus protagonistas hacen uso de sus radiotransceptores de manera casi continua.

Utilizan emisoras de base y walkitalkies de banda ciudadana, montan antenas, dipolos y sufren (como sufrimos todos) la falta de propagación o el exceso de QRM.

Y todo esto no hace si no incrementar el interés del televidente que acepta una inmersión en un mundo analógico donde una radio no era un instrumento para evadirse de la realidad si no para ampliar sus conocimientos y posibilidades de victoria frente al mal.

Hace no mucho, me llegó por diferentes canales una iniciativa para fomentar el uso de los walkies PMR446 en canal 1 para que los niños comenzasen a hablar por radio, a relacionarse usando la voz y las ondas como juguete; y así además de enseñarles que la comunicación y la diversión no se limita sólo en el uso del teléfono móvil adentrarles en el conocimiento de un fascinante mundo en el que se mezcla la amistad, la ciencia, el esfuerzo y el reconocimiento hacia los avances propios y de los que nos rodean.

No estamos aprovechando la ocasión, sentémonos con ellos y compartamos esta serie; y luego compartamos la aventura de enseñarles que, aunque parezca una ficción cinematográfica, la radio existe, está activa y sólo proporciona emociones y sabiduría.

Algunos, los que habéis visto las imágenes que adjunto en este post, seguro que os habéis sentido identificados e incluso habéis intentado adivinar si esa radio era como aquella que un día os metió en este mundo de las radiofrecuencias. Otros igual las fotos os animan a disfrutar de una serie que (lejos por mi parte de promocionarla más allá de lo anteriormente citado) seguro os acerca buenos recuerdos de vuestros inicios en la radio.


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